Denis Stracqualursi pasó en pocos meses de
gritar goles con la camiseta de Peñarol de Rafaela, en una liga
absolutamente amateur, a darle tres puntos muy importantes a Gimnasia
en su lucha por mantenerse en Primera. En el medio, unos cuantos
festejos en Unión de Sunchales para pegar el salto.
Así de rápido pasó el tiempo para este delantero de 1,93 de altura y
apenas 21 años. A fines del año pasado todavía jugaba en la liga
rafaelina, a principios de 2008 tuvo su experiencia en el Argentino A.
Y en julio llegó a Gimnasia para sumarse al grupo especial que dirigía
el Moncho Fernández.
El viernes por la noche, Traca, como le dicen sus compañeros, o el
delantero del apellido difícil para los relatores, desató el delirio en
el Bosque. Coronó un buen rendimiento con un gol en el arco que da
espaldas a la avenida 60 y le permitió al Lobo conseguir una victoria
muy festejada.
-¿Esto es como un sueño?
-Sí, todo esto es un sueño, todavía no lo puedo creer. En el
vestuario después del partido le decía a Fito Rinaudo que esto es una
locura. Hace unos meses estaba jugando en la liga de Rafaela y ahora
estoy acá. Estoy muy contento, pero me tengo que despertar de este
sueño porque esto sigue.
-¿Qué sentiste cuando la pelota entraba?
-Que era el gol más importante de mi carrera. Hice goles en Peñarol
y en Unión, pero este fue el primer gol en Primera y encima se lo hice
a Colón.
-¿Cómo viviste el hecho de hacerle un gol al equipo del que sos hincha?
-Como una locura, pero bien. Antes del partido pensaba un poco, pero
después me olvidé que tenía enfrente a Colón. Fue como un partido más.
Desde chico soy hincha de Colón, pero me debo a Gimnasia y estoy muy
feliz de haber hecho el gol del triunfo.
-¿Y qué te dijeron en tu casa?
-Nada, ja, ja... Son todos hinchas de Colón como yo, pero estaban
contentos. Y mis amigos también estaban contentos, y eso que también
son de Colón. Por lo menos ninguno me dijo que estaba enojado.
-¿Madelón te dijo algo al respecto?
-Sí, él sabía que tenía un tatuaje del escudo de Colón en el gemelo,
y me cargó un poco, pero todo bien. Yo sabía lo que tenía que hacer
adentro de la cancha. Incluso el grito de gol me salió de adentro y no
lo podía dejar pasar.
-¿Cómo llegaste a Gimnasia?
-Yo estaba jugando en Peñarol de Rafaela y me vieron jugar y me
llevaron a Unión de Sunchales, y en el Argentino A metí siete goles.
Ahí me compró el pase el grupo de Jorge Cyterszpiller y me trajeron a
Gimnasia.
-¿Vos habías estado a prueba anteriormente en el club?
-Sí, pero no había quedado y me había bajoneado mucho. Por eso me
volví a Rafaela, pero con el apoyo de mi familia seguí jugando y ahora
el fútbol me da este premio.
-Luego del partido se dijo que de chico habías estado preso, ¿qué tenes para decir?
-Que es mentira, es todo falso. Eso lo publicó un diario y yo ni
siquiera hablé con ellos. Mi familia está muy triste por lo que se
dijo, pero mi representante se va a encargar de aclarar el tema. Mi
papá me llamó llorando por lo que salió, si hasta dijeron que me
dejaron abandonado en un orfanato. Pero nosotros sabemos quiénes somos
y tenemos que estar tranquilos. Tuve problemas de chico, pero típicos
del barrio en que vivía
-¿Eras parte de la barra de Colón?
-No, esa es otra mentira. Nunca paré con la barra de Colón. Cuando
era chico mi padrino me llevaba de Rafaela a Santa Fe a ver los
partidos, pero nada más. Tengo amigos, pero nunca fui de la barra ni
estuve en el paraavalancha.
-¿Cuántos tatuajes tenes?
-Son once, pero ya no me hago más.
-¿Y qué significan?
-Uno es de Colón y el resto de mi familia. Tengo los nombres de
ellos en letras chinas y el escudo de mi barrio en Rafaela: Villa
Dominga.