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Cuando lo llevaron al hospital, decidieron que era conveniente mantenerlo internado y los médicos pudieron determinar que no se trataba de un derrame cerebral, sino que Lorenzo Amato de 13 años quedó en ese estado por su adicción a los videojuegos.
Según Clarín, el menor había jugado una maratón de 14 horas de PlayStation que lo llevó a quedar así, por lo que los médicos garantizaron que los videojuegos le causaron un “distanciamiento mental”.
Lorenzo ya se encuentra en su casa y asegura que no piensa tocar
nunca más una PlayStation. “Con solo pensar en el videojuego, me dan
ganas de vomitar”, dice ahora este adolescente, que pudo recuperarse de
su adicción.
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